viernes, 31 de julio de 2009

Extracto - Capitulo 1: Sueños

Nadie la estaba viendo, nadie sabría que ella se fue. Titubeo, pero firme abrió la puerta. Una gran brisa helada la golpeo, dejándola mojada de pie a cabeza. La tormenta había empeorado. Pero ya nada podía evitar que la chica huyera. Así, sin rumbo alguno se adentro en los bosques que rodean la mansión, cada vez alejándose más. Encontró un árbol hueco. Decidió pasar la tormenta allí. El frío se colaba por su abrigo. Solo trataba con sus delgados brazos rodearse. El sueño pesado cae sobre ella, la música de la lluvia calma cada vez más su corazón.

- quizás deba acompañar a mis padres…

Fue su último pensamiento antes de caer dormida en el interior mohoso del árbol. Por causalidad el sobrino de una sirvienta de la mansión había salido a buscar unas hierbas que le había pedido una cocinera. Cabalgaba raudo, la tormenta cada vez era más densa y temía no alcanzar a llegar por lo dificultoso del camino. Entonces, por casualidad divisó un punto celeste en el bosque. Se detuvo y bajo del caballo a investigar. No era raro que gente se perdiera en los bosques. Mientras se acercaba empezó a escuchar un delicado y casi nulo llanto. El pequeño punto celeste que divisó se convirtió en una capa larga que protegía del viento a la chica. Había encontrado una chica blanca, delgada, de cabellos largos y oscuros. Era Alejandra. Así como Alicia en el país de las maravillas descansaba la chica dentro de un árbol. Sus dedos empezaban a ponerse morados, su cara estaba pálida. El chico temía por la vida de la pobre jovencita que había encontrado. Sin dudarlo decidió llevarse a la chica de aquel árbol a algún lugar seguro. Con ternura tomo a la chica en sus brazos. Nunca antes había visto tal belleza perdida en el bosque. La subió a su caballo y cabalgaron juntos hasta llegar devuelta a la mansión.

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El encuentro de Martín y Alejandra realmente ocurrió. Una ves tuve un gran amigo que me salvo de mi misma. Estaba aterrada de lo que me tocaba vivir, buscaba siempre la forma de huir.

A pesar de su apoyo, al final, decidí huir de él.

lunes, 6 de julio de 2009

Prologo - Extracto

Un día decidí salir de mi casa sin un rumbo. Camine unas cuantas horas hasta sentir mis piernas pesadas. Tres cuadras mas adelante encontré una plaza. Era pequeña, el poco pasto que crecía cerca de los árboles se secaba lentamente, unos cuantos juegos adornaban el centro de la placita. Una pareja frente a los juegos se ilusiona con tener un tercer integrante, un señor de edad cruza lentamente la plaza, una joven comerciante vende los imperdibles helados. Me siento en el primer banco que veo. Hay sombra, aun que el sol no pega fuerte. Alzo la vista tratando de encontrar mil repuestas a infinitas preguntas. Suspiro varios minutos.

-Debe haber algo más que esto...

Fueron las primeras palabras que dije en horas. Me empieza a bajar el sueño, quiero dormir. Se siente tan tranquilo el ambiente. Se escuchan sonar las hojas de los árboles, un par de pájaros se ven buscando pajitas. Nada anormal ni celestial, solo una simple plaza solitaria.

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