Un día decidí salir de mi casa sin un rumbo. Camine unas cuantas horas hasta sentir mis piernas pesadas. Tres cuadras mas adelante encontré una plaza. Era pequeña, el poco pasto que crecía cerca de los árboles se secaba lentamente, unos cuantos juegos adornaban el centro de la placita. Una pareja frente a los juegos se ilusiona con tener un tercer integrante, un señor de edad cruza lentamente la plaza, una joven comerciante vende los imperdibles helados. Me siento en el primer banco que veo. Hay sombra, aun que el sol no pega fuerte. Alzo la vista tratando de encontrar mil repuestas a infinitas preguntas. Suspiro varios minutos.
-Debe haber algo más que esto...
Fueron las primeras palabras que dije en horas. Me empieza a bajar el sueño, quiero dormir. Se siente tan tranquilo el ambiente. Se escuchan sonar las hojas de los árboles, un par de pájaros se ven buscando pajitas. Nada anormal ni celestial, solo una simple plaza solitaria.
...
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